VISITA AL TRIBUNAL SUPREMO

Los alumnos de Derecho, visitamos el Tribunal Supremo junto con nuestra coordinadora María Petronela Popiuc. Tuvimos una guía institucional que nos enseñó las salas más importantes y nos contó detalles de Reyes que pasaron por el palacio e historias que han sucedido en dicho lugar. El actual edificio del Tribunal Supremo de España, está situado en la Plaza de la Villa de París (Madrid), se levantó sobre los restos del antiguo Real Monasterio de las Salesas Reales, fundado en el siglo XVIII. Hasta 1992, la sede del Tribunal Supremo fue compartida con otros órganos judiciales, entre ellos la antigua Audiencia Territorial.

La guía institucional en “el pasillo de los perdidos”, nos contó la historia de la reina Bárbara de Braganza y su esposo el rey Fernando VI; el Palacio de las Salesas fue construido entre 1750 y 1758, por iniciativa de la reina Bárbara, para albergar el convento de las Salesas Reales. La reina, de espíritu culto y religioso, concibió el convento como un lugar de educación para jóvenes nobles y como mausoleo real, donde ambos se encuentran sepultados aún hoy en la iglesia de Santa Bárbara, junto al Tribunal. Desde este mismo pasillo se observa el Patio de los Naranjos, herencia del antiguo claustro del convento, que conserva la serenidad y la luz que antiguamente acompañaron la vida monástica. La historia de este lugar está profundamente marcada por el amor y la devoción de la pareja, cuya unión dio origen a una de las obras arquitectónicas más bellas del Madrid borbónico, refiriéndose a la Iglesia.

Tras la Desamortización de Mendizábal, el convento pasó a manos del Estado y fue adaptado a finales del siglo XIX como sede del Tribunal Supremo, inaugurada el 2 de noviembre de 1875. Desde entonces, este espacio, concebido por el afecto de dos monarcas, se ha transformado en un símbolo de la justicia y de la independencia del poder judicial en España.

Así, donde en tiempos pasados hubo un monasterio dedicado a la fe, hoy se alza la casa de la justicia, en la que el amor y la historia real dieron paso a la solemnidad del Derecho.

Nos explicó brevemente el Tribunal Supremo, órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo en materia de garantías constitucionales, y su misión esencial consiste en asegurar la unidad de interpretación del Derecho en todo el territorio español. El Tribunal Supremo se organiza en cinco Salas especializadas, además de una Sala Especial prevista en el artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). Cada una se ocupa de un ámbito concreto del Derecho:

  • Sala Primera (de lo Civil): conoce los recursos de casación y revisión en materia civil. Su decoración combina sobriedad y elegancia, con retratos de antiguos presidentes y magistrados, así como símbolos alegóricos de la justicia y la equidad.
  • Sala Segunda (de lo Penal): resuelve los recursos y causas penales, incluidas las que afectan a aforados. En sus muros destacan retratos de ilustres juristas y una iconografía que refleja la gravedad moral del Derecho penal, con referencias a la verdad, la ley y la rectitud.
  • Sala Tercera (de lo Contencioso-Administrativo): controla la legalidad de la actuación de la Administración. Su ornamentación es sobria, con retratos institucionales y alegorías del poder público sometido a la ley, reflejando el principio de legalidad administrativa.
  • Sala Cuarta (de lo Social): conoce los recursos en materia laboral y de Seguridad Social. En ella predominan tonos más cálidos y representaciones alusivas al trabajo y la dignidad humana, valores esenciales de esta jurisdicción.
  • Sala Quinta (de lo Militar): trata los asuntos sujetos a la jurisdicción castrense. En su decoración aparecen escudos, estandartes y símbolos del honor y la disciplina militar, enmarcados en un entorno solemne.

La Sala Especial del artículo 61 de la LOPJ, que se reúne en el Salón de Plenos, es uno de los espacios más imponentes del edificio. En ella se celebran los actos más solemnes del Tribunal, y sus paredes albergan retratos de reyes, presidentes del Supremo y figuras ilustres del Derecho español. El techo, adornado con frescos y molduras neoclásicas, representa la Justicia rodeada de las virtudes cardinales, símbolo del equilibrio entre la ley, la moral y la razón.

El Tribunal Supremo no solo representa la cúspide del poder judicial, sino también un auténtico museo del arte institucional español. Su interior conserva pinturas, esculturas y mobiliario de los siglos XVIII y XIX, testimonio de la continuidad entre la monarquía ilustrada y el Estado de Derecho moderno.

Entre sus obras más notables vimos los retratos de Fernando VI y Bárbara de Braganza, las alegorías de la Justicia, la Sabiduría y la Verdad, y los mármoles y columnas corintias del antiguo convento de las Salesas Reales. La escalinata principal por donde subimos a las salas es majestuosa y coronada por un conjunto escultórico dedicado a la Ley y la Justicia, da la bienvenida a quienes acceden al edificio, simbolizando el ascenso hacia la razón y la imparcialidad. Igualmente, emblemático es el llamado “pasillo de los perdidos”, un lugar histórico que conduce a las Salas de vistas y donde, tradicionalmente, esperaban los justiciables el momento de conocer su destino procesal. Hoy se conserva como espacio de tránsito solemne, cargado de memoria y de respeto hacia quienes han pasado por él en busca de justicia.

En conjunto, el arte y la arquitectura del Tribunal Supremo transmiten que la Justicia, además de una función del Estado, es también una expresión cultural, moral y humana, donde el Derecho y la belleza se encuentran al servicio de la verdad.

Nos dejaron entrar en todas las salas que estaban abiertas y hacer fotografías; ha sido una experiencia muy enriquecedora para los estudiantes de Derecho.

Jenifer Salvador