
Congreso de los Diputados/ Povedano
El pasado miércoles 21 de octubre de 2026, los alumnos de primer curso del Grado en Derecho de la Universidad Camilo José Cela tuvimos la oportunidad de apartar por unas horas las aulas para adentrarnos en la sede de la soberanía nacional: el Congreso de los Diputados.
Considero que para quienes acabamos de emprender este apasionante camino del estudio de las leyes y de lo jurídico, es una gran oportunidad el recorrer los pasillos donde se debate y redacta nuestro ordenamiento jurídico suponiendo una experiencia que dota de verdadero sentido y materialidad a la teoría que abordamos cada día en la universidad.


Nuestra visita guiada por el Palacio de las Cortes comenzó adentrándonos en el imponente Salón de los Pasos Perdidos. Esta majestuosa sala, que sirve de antesala al hemiciclo y de punto de encuentro habitual para autoridades, nos recibió con una decoración sencillamente increíble. Es imposible no alzar la vista para admirar las espectaculares lámparas que cuelgan de su bóveda y la inmensa riqueza de cada detalle ornamental. De hecho, fue el escenario perfecto para detenernos unos minutos y hacernos varias fotos de grupo, inmortalizando así un recuerdo inolvidable de nuestra primera toma de contacto con las altas instituciones del Estado.

Continuamos el recorrido, llegando a una de las piezas que sin duda más asombro despertó entre nosotros: el impresionante «reloj de los planetas». Su nombre exacto es el Reloj Astronómico del Congreso, una joya de la ciencia y el arte creada por el maestro Alberto Billeter entre los años 1854 y 1857.
Está ubicado en la sala que hoy lleva su nombre, el Escritorio del Reloj, resulta fascinante observar en directo su compleja maquinaria mecánica, que además de dar la hora y marcar el calendario, representa de forma minuciosa las revoluciones de los planetas de nuestro sistema solar.

A lo largo de estas y otras estancias, pudimos detenernos a observar la magnífica colección de obras de arte que visten los muros del Congreso y que custodian la historia política de España. Entre los cuadros, cabe destacar, el retrato de Clara Campoamor el cual nos hizo especial ilusión, una figura absolutamente inspiradora y clave para la consecución del sufragio femenino en nuestro país, cuya presencia en la cámara es un recordatorio constante de la evolución de nuestros derechos. Asimismo, durante el itinerario pictórico pudimos contemplar los retratos oficiales de los reyes eméritos, don Juan Carlos y doña Sofía, piezas destacadas de la iconografía institucional.
El momento más esperado de la jornada fue sin duda, la entrada al Hemiciclo. Curiosamente, la primera impresión que compartimos muchos de nosotros al cruzar sus puertas fue una sensación de cercanía imprevista: el salón de plenos es en persona notablemente más pequeño y acogedor de lo que aparenta a través de las cámaras de televisión.
Caminar junto a los escaños, poder observar de cerca la tribuna de oradores y alzar la vista hacia los impactos de balas de Tejero en el techo que aún conservan la memoria histórica del país, impone un profundo respeto.

Otro de los instantes más significativos de la mañana fue poder contemplar un ejemplar de la Constitución Española. Ver físicamente el documento que representa la norma suprema de nuestro ordenamiento, aquella sobre la que se fundamenta todo nuestro estudio y futuro ejercicio profesional, fue un recordatorio tangible de los valores democráticos y del Estado de Derecho que, como futuros juristas, estamos llamados a defender y aplicar en la sociedad.
Esta visita ha supuesto mucho más que una simple actividad complementaria en nuestro primer año universitario, ha sido una inmersión real en el epicentro de la vida política y legislativa española, una jornada llena de arte, historia y compañerismo que sin duda, nos motiva a seguir profundizando con mayor entusiasmo en el estudio del Derecho.


Por Manuela Delgado Gutiérrez
Alumna de 1º de Derecho, Universidad Camilo José Cela