Museo Hergé

Dentro de todas las actividades que tuvimos durante la Semana Internacional de Derecho en
Bruselas organizada por la universidad, una de las que más me marcó fue la visita al Museo
Hergé, dedicado al creador del famoso personaje de cómic Tintín.
El museo rinde homenaje a Hergé, uno de los autores de cómic más influyentes del siglo XX.
A través de sus obras, Hergé consiguió crear un universo narrativo único que ha marcado a
varias generaciones de lectores. Sus historias, reunidas bajo el título general de Las aventuras
de Tintín, han sido traducidas a numerosos idiomas y se han convertido en una referencia
fundamental dentro del mundo del cómic europeo. El museo permite comprender no solo la
importancia de su obra, sino también el proceso creativo que había detrás de cada historia.
Uno de los aspectos que más me llamó la atención desde el primer momento fue la propia
localización del museo. Se encuentra en la ciudad universitaria de Louvain-la-Neuve, en la
misma UCLouvain. De hecho, durante nuestra estancia asistíamos a clases y actividades
académicas en esta universidad, por lo que la visita al museo resultó especialmente cómoda e
interesante. Literalmente, al terminar una de las clases, salimos del edificio y en pocos
minutos estábamos frente al museo. Esta cercanía hacía que la experiencia fuera todavía más
memorable, ya que parecía que el museo formaba parte del propio ambiente universitario.
El edificio del museo tiene una arquitectura moderna y muy llamativa. Desde fuera ya
transmite la sensación de estar entrando en un espacio dedicado a la creatividad. Una vez
dentro, el recorrido se organiza en diferentes salas que permiten conocer tanto la vida
personal de Hergé como su trayectoria artística. A lo largo de la exposición se pueden ver
dibujos originales, bocetos, documentos, fotografías y diferentes objetos relacionados con su
trabajo. Todo ello ayuda a comprender cómo evolucionó su estilo a lo largo del tiempo y
cómo fue construyendo poco a poco el universo de Tintín.
Lo que más me llamó la atención fueron los bocetos y las versiones preliminares de los
dibujos. En el museo se podían ver las distintas fases del proceso de creación, desde los
primeros dibujos hasta las páginas ya terminadas. Muchas veces, cuando uno lee un cómic
terminado, da la sensación de que todo surge de manera perfecta, pero al observar los bocetos
se puede apreciar que detrás existe un proceso lleno de pruebas, correcciones y cambios. Esa
cierta imperfección del proceso creativo fue algo que me llamó muchísimo la atención y que
me hizo valorar aún más el trabajo del autor.
Para mí, esta experiencia tuvo también una familiaridad importante, en gran parte porque
desde pequeño siempre me ha gustado mucho dibujar. Además, las aventuras de Tintín han
sido algunos de los cómics que más recuerdo haber leído durante mi infancia. Fueron
historias que me acompañaron durante muchos años y que despertaron mi imaginación
cuando era más pequeño. Por eso, poder visitar un museo dedicado al trabajo de Hergé
resultó para mí una experiencia especialmente inspiradora. A lo largo de la exposición pude
observar no solo las páginas finales de los cómics, sino también todo el proceso creativo que
había detrás de cada historia. Poder ver de cerca los dibujos originales, los bocetos y las distintas fases de creación me permitió comprender mejor cómo se construían estas historias
y valorar aún más el trabajo del autor. De hecho, en varios momentos de la visita hice
fotografías de algunos dibujos y bocetos que me llamaron especialmente la atención, con la
intención de poder observarlos con más calma posteriormente e intentar dibujarlos yo mismo.
Todo ello hizo que la experiencia resultara para mí realmente impresionante.
También cabe destacar la capacidad que tenía Hergé para crear historias tan completas a
través del dibujo. Sus cómics no se limitan a mostrar imágenes, sino que construyen
verdaderas aventuras que mantienen al lector constantemente interesado. Cada viñeta forma
parte de una narración más amplia que consigue enganchar al lector y mantener su curiosidad
por saber qué ocurrirá a continuación. Me parece admirable cómo es capaz de transmitir tanto
a través del formato del cómic y cómo consigue que el lector se sienta completamente dentro
de la historia.
Uno de los elementos que más me gustó ver durante la exposición fue el famoso submarino
con forma de tiburón que aparece en el álbum El tesoro de Rackham el Rojo. Ver
representado ese objeto tan característico del universo de Tintín fue algo especialmente
interesante, ya que demuestra el nivel de detalle con el que Hergé diseñaba los elementos de
sus historias.
Además, el museo incluía diferentes vídeos y materiales audiovisuales que explicaban la
evolución de las historias y del estilo artístico del autor. Estos recursos hacían que la visita
fuera más dinámica y permitían comprender mejor cómo trabajaba Hergé.
En definitiva, la visita al Museo Hergé fue una de las experiencias culturales más interesantes
de todo el viaje. No solo permitió conocer mejor la figura de un autor fundamental en la
historia del cómic, sino que también ofreció una oportunidad para comprender el proceso
creativo que hay detrás de una obra artística. Para alguien que disfruta dibujando y que ha
crecido leyendo estos cómics, poder observar de cerca ese proceso fue algo muy inspirador.
Por último, me gustaría expresar mi agradecimiento a la universidad por haber organizado
una actividad como está dentro de la Semana Internacional de Derecho. Este tipo de
experiencias permiten complementar la formación académica con un contacto directo con la
cultura del país que se visita. Poder asistir a clases en la Universidad Católica de Lovaina y,
al mismo tiempo, tener la oportunidad de visitar un museo tan interesante como el dedicado a
Hergé ha sido una experiencia muy enriquecedora que recordaré con mucho aprecio.

Gonzalo Gutiérrez Ruano, estudiante del grado en Derecho