Benito Pérez González – beperez@ucjc.edu

Original tratamiento el que dan los autores a dos hechos deportivos históricos, el gol de Zarra en el mundial de Brasil de 1950 y el gol de Iniesta en la final de la Copa del mundo de 2010, que suponen origen y final de una serie de historias sobre derrotas y victorias de la Selección española de fútbol, pero ésta vez guiadas por intrahistorias contadas por sus protagonistas –jugadores, entrenadores y técnicos expertos en la búsqueda de nuevos talentos-.
El libro nos da a veces el final de la historia en las primeras líneas. No importa, en muchas ocasiones es un final que ya conocen muchos aficionados. Lo importante es lo que viene a renglón seguido. David y Borja se meten con la sagacidad del buen entrevistador en los recuerdos y en las conclusiones de cada campeonato. Relajado de la tensión de llegar a ese final ya conocido, el lector puede paladear la psicología de los personajes, que como los propios autores reconocen, hablan, en muchas de las ocasiones, de su vida y del fútbol sin caer en los tópicos habituales. Se puede así conocer más de cerca a gente con una imagen pública muy marcada, consiguiendo que ésta se matice o se cambie sin que tenga que mediar para ello el éxito o el fracaso de un resultado.
No siempre fuimos campeones, pero sí que hemos sabido construir sobre nuestros errores, muchas veces descarnadamente agrandados. El libro muy bien escrito y perfectamente diseñado acumula horas y horas de viajes y entrevistas con los personajes y con las personas, con los futbolistas y con los hombres. Como diría Gay Talese, «las historias están donde las encuentras» y en este caso David y Borja han hecho un gran trabajo de recopilación y de búsqueda de grandes testimonios personales, cuyo resultado final es un interesantísimo libro sobre fútbol y sobre deporte. Obligatorio para los amantes del deporte rey, pero muy recomendable para aquellos interesados por el deporte, la sociedad y la psicología humana en general.
Como curiosidad, el libro incluye una entrevista a Kiko, medalla de oro en fútbol en Barcelona 92, que relata que no pudieron tener un acuerdo para cobrar primas especiales. Éste es un episodio del que me habló en alguna ocasión Rafal Cortés Elvira, rector de la UCJC, que en esa época era el máximo responsable del deporte de nuestro país, y que tuvo la responsabilidad en esa decisión de no dar un trato de favor a los futbolistas, que no dejaban de ser unos olímpicos más. Estoy seguro que, años después, agradecieron ser tratados sin unos privilegios que hubieran menoscabado y restado protagonismo a su gran gesta deportiva.

Deja un comentario