¿Real Madrid y FC Barcelona son los clubes más ricos del mundo?

Varias han sido las informaciones recientes sobre que, por sexto año consecutivo, el Real Madrid es el club de fútbol más rico del planeta, seguido por segundo año por el FC Barcelona.  Los datos provienen del Informe de la consultora Deloitte, Football Money League, que anualmente estudia y analiza los resultados económicos de los clubes de fútbol.

Según este informe, tanto Real Madrid como FC Barcelona son los clubes que más ingresos obtienen (438.6 y 398.1 millones de euros respectivamente) divididos en derechos televisivos,  entradas (matchday) y merchandising. Principalmente han sido los derechos de televisión lo que provocan su liderazgo mundial. Además, según Deloitte, se espera una batalla entre ambos clubes españoles por ser el número uno, durante los próximos años.  Por otro lado, observamos como el Atlético de Madrid es el tercer club español, con el puesto 17º, y un total de 124,5 millones de euros acumulados la temporada pasada. Por tanto, podríamos concluir que es una gran oportunidad para invertir como accionistas en estos equipos (en los dos primeros si fuesen Sociedades  Anónimas Deportivas…).

 

Pero, ¿realmente esto sería una buena idea? ¿Son estos dos los clubes más ricos del mundo?

En este, como en otros muchos casos, no es oro todo lo que reluce. Se podría decir que el titular periodístico no es fiel a lo que se quiere comunicar. Es cierto que Real Madrid y FC Barcelona son los clubes que más ingresos generan… pero no son los más ricos, sino que, por el contrario, pueden ser dos de los clubes más endeudados del mundo.

Hace unos meses, la publicación de la Due Diligence del FC Barcelona relataba la cruel situación financiera real en la que se encuentra la entidad, a pesar de los últimos años de grandes éxitos deportivos. Y es que solo unos días antes de conocer el informe de Deloitte, que situaba al Barça en esa posición privilegiada, el vicepresidente económico Javier Faus, afirmaba que, a pesar de los 165 millones de euros que se embolsarían por el patrocinio de Qatar Foundation, “la situación económica del Barça sigue siendo delicada”.

Igualmente, el Real Madrid ha decidido reducir gastos. El ejemplo más claro lo hemos visto en como Mourinho estuvo pidiendo un ‘9’ varios meses de esta temporada y, hasta el fichaje de Adebayor, la contestación oficial del Director general, Jorge Valdano fue: «No se habla de incorporaciones (…) No es el momento de hacer un gasto extraordinario”.

El caso del Atlético de Madrid es si cabe más llamativo. Lleva 2 años dentro del top 20 de los clubes con más ingresos del mundo, según Deloitte. Pero, según la asociación ‘Señales de Humo’, que agrupa a pequeños accionistas de la entidad colchonera, la deuda tras una de las temporadas más exitosas del club asciende a 782 millones de euros. «Es un problema de gestión porque cada año se pierden una media de 52 millones de euros. Hay una ficción contable», consideran los miembros de esta asociación.

Por tanto, ¿Qué pasaría a nuestros todopoderosos clubes de fútbol si el reparto de los derechos televisivos fuese más ecuánime, como pasa en Italia, Inglaterra, Alemania, etc.? ¿Cabría pensar en la bancarrota de estos clubes? Pues no sería descabellado recapacitar que si en vez de clubes de fútbol fueran empresas de otro sector, estaríamos hablando de Nueva Rumasa, Viajes Marsans o similar…

Sin duda, este reparto desigual de los derechos televisivos es una de las consecuencias directas de que FC Barcelona y Real Madrid aventajen en 17 y 10 puntos  respectivamente al tercero, el Valencia, y en más del doble de puntos al octavo, el Atlético de Madrid, cuando acabamos recientemente de pasar el ecuador de la Liga. Y además, la temporada pasada la ventaja de estos dos equipos con el tercero al final de temporada fue de 28 y 25 puntos respectivamente. Una barbaridad.

Y aunque parezca nuevo, este escenario ya fue avisado por el profesor del Máster de Programas Deportivos de la UCJC y catedrático de Economía, Plácido Rodríguez, en el Foro Ferrandiz de As en noviembre de 2009, sobre de las consecuencias deportivas directas fruto del reparto actual de derechos deportivos, que infaustamente se han cumplido.

Pero el fútbol, dada las pasiones primarias que despierta, parece ser un coto diferente, a los que los tan socorridos mercados financieros siguen de cerca, interesados e invirtiendo dinero, con muy pocas esperanzas de rentabilidad como se ha demostrado. Ya lo dice John Carlin, escritor y periodista deportivo, que sólo hay dos explicaciones para que un multimillonario compre un club de fútbol: por pura vanidad, o porque es idiota.

  

 Ver la reseña de Plácido Rodríguez en nuestro blog

 

 

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