
Sí. No se equivocan, están leyendo un blog de deportes.
Después de muchos años de premios, cuando menos muy discutibles, el Nobel de literatura recae en 2010 en alguien considerado mayoritariamente como incontrovertible merecedor del galardón.
Pero, ¿Por qué esta noticia en un blog de deportes? Por muchos motivos:
El primero es que el administrador de este blog, Benito Pérez González, es un entusiasta de este escritor al cual conoció leyendo «La ciudad y los perros». Esta obra le permitió recordar, salvando las distancias, algunas aventuras y desventuras de su estancia como «Alumno Aspirante a Alférez» de las Milicias Universitarias en el Cuartel Militar de Rabasa en Alicante.
Evidentemente, parece un motivo más bien arbitrario y alejado del propósito de este blog. Tenemos que recordar la multidisciplinariedad del deporte para encontrar ahí un gancho donde colocar esta noticia. Ya hemos recordado en este blog que el deporte es una de las manifestaciones culturales con mayor influencia sobre el imaginario colectivo. Es ahí donde Vargas Llosa, un creador total, maestro en la novela, en el ensayo y en la crítica de los acontecimientos sociales, no ha podido ni querido permanecer ajeno al fenómeno deportivo. Su pasión por el fútbol, lo sitúa dentro del grupo de intelectuales que lo consideran un deporte que contribuye de manera positiva al florecer de emociones con las que encontrar consuelo en el día a día de nuestras vidas. De hecho, Vargas Llosa es hincha del Universitario de Lima, equipo que le rendirá homenaje por su premio. y además director de la Cátedra Universitaria Real Madrid UEM ligada al deporte donde ha expresado que la práctica de deporte es un síntoma de salud de la sociedad .
La controversia en el mundo intelectual entre los defensores del fútbol y sus detractores es a veces descarnada. Aquí pueden leer un artículo sobre este fenómeno: «El fútbol, ¿Una peste emocional o una oportunidad para el desarrollo social?¿Puede el gestor deportivo beneficiarse de este fenómeno imparable?» publicado en Journal of Sport and Health Research
En estos días he releído con deleite el capítulo XVI de «La tía Julia y el escribidor» donde describe de manera hilarante la forja de un arbitro de fútbol. ¡No se lo pierdan!

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