Dr. Pablo Burillo Naranjo. (@pabloburillo ; pburillo@ucjc.edu) Profesor de Gestión Deportiva de la Universidad Camilo José Cela.
Desde la pasada semana, mucho se ha especulado sobre un debate ciertamente estéril (y muy forofo) sobre dónde se tenía que jugar la próxima Final de S.M. el Rey de Fútbol entre el Real Madrid y el Atlético.
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Será en Madrid. Tenía que ser en Madrid. No podía ser de otro modo. Y debía ser así por múltiples razones favorables, y también por lo ridículo de las pocas que existían en contra.
Los dos equipos propusieron a la Real Federación Española de Fútbol una decisión muy sensata. Dejaron atrás estériles fanatismos, miedos y prejuicios, y han realizado una gestión a la altura que se les presupone a estos dos clubes centenarios. Se jugará el próximo 17 de mayo en el Estadio Santiago Bernabéu.
Había motivos de peso para que no se dudara en cuanto a la elección:
– Por la actual crisis económica:
En la situación de crisis actual, donde los aficionados al fútbol están ahogados económicamente, sería injusto hacer desplazar a estas dos aficiones fuera de la capital. Esto hubiese provocado que solo podrán ir y disfrutar los más pudientes, desvirtuando lo que verdaderamente debe ser una fiesta del fútbol: una ciudad, una final, dos aficiones, dos equipos. Si nuestros gestores políticos y deportivos han apostado fuertemente por una salida de la crisis por la vía de la austeridad, no cabía la posibilidad de desplazar la final fuera de la capital
– Infraestructura deportiva:
Madrid tiene la fortuna de tener no uno sino dos estadios de fútbol dentro de los mejores de Europa por aforo, servicios, dimensiones, vestuarios zonas Vip, etc. En ellos se disputan partidos internacionales y finales de forma continua. Envidia de otros clubes que tienen que compartir estadios de forma habitual como Milán e Inter en Italia.
Y como pasa en estos recintos compartidos, los estadios, independientemente de pertenecer a uno u otro equipo, son instalaciones cuya alma se lo da la afición allí presente. Un equipo no gana en su estadio sin el apoyo de la afición. Ninguno de los dos equipos tendría ventaja por jugar en su estadio. En este particular, el Santiago Bernabéu dispone de 85.000 espectadores, lo que supone que en la final estarán 30.000 aficionados blancos, 30.000 rojiblancos y 25.000 espectadores más que la RFEF repartiría para el resto de aficionados de fuera de la capital. La otra opción era estadio Vicente Calderón, más modesto, y que tendría un reparto un 33% inferior ya que su aforo es de 55.000 aficionados.
– Madrid 2020:
Esta es una final global, que se emite (y se vive) fuera de nuestras fronteras. Flaco favor le haríamos a la candidatura de Madrid 2020, que una final con dos grandes equipos de fútbol, seguidos internacionalmente, se disputara fuera de Madrid. ¿Si no podemos organizar una final propia, cómo pretendemos organizar unos JJOO en esta ciudad?
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En definitiva, Madrid será la sede de la Final de S.M. el Rey de Fútbol, el torneo más antiguo de España. Y el factor determinante del aforo ha valido para que se dispute en el Estadio Santiago Bernabéu. Haber ido más allá hubiera sido de irresponsables y gestores con escasa altura de miras. Enhorabuena a los dos clubes por decidir sin complejos y… ¡Qué gane el mejor!

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