Durante la última semana hemos vivido muchos cambios en nuestra vida de becarios; nuevas caras han aparecido y otras se han despedido… pero la rutina sigue y tenemos que continuar con nuestros proyectos.
Los proyectos absorben todo nuestro tiempo y siempre están en constante cambio; el proyecto del que formo parte evoluciona muy rápido y cada semana intentamos avanzar un poco más no dejándonos ningún cabo suelto. El tiempo ha pasado volando y me da la sensación de que en muchos momentos se me han escapado pequeños detalles que me hubiera gustado captar…..Y es que esos pequeños detalles hacen la diferencia entre un gran proyecto u otro del que no te acordarás pasado un mes. En esta semana he aprendido a eso, a valorar cada detalle y tomar cada pequeña “cosa” como un diferenciador de mi trabajo. Estas pequeñas cosas son las que nos hacen únicos a nosotros y son el sello personal que ponemos en nuestro trabajo. Pero, en muchos casos, parece que no les prestamos suficiente atención; vamos en “modo automático” olvidando poner ese carácter personal a cada cosa que hacemos.
Esta semana me gustaría que pensáramos en todos esos detalles que nos encantan (como el olor del café recién hecho, el sonido crujiente del pan, el sabor ácido y dulce a la vez de las naranjas) e intentáramos poner nuestro sello personal en cada tarea diaria, a modo de intercambio con los que hemos recibido.
Y es que todos adoramos esas pequeñas cosas que nos hacen “despertar” de la rutina y ser verdaderamente conscientes de lo que estamos haciendo en ese momento.
Arantxa Perales (Becaria en la Fundación ALICIA)

Deja un comentario