El día en que ‘Mou’ se convirtió en ‘Pep’ y ‘Pep’ en ‘Mou’

Valencia, miércoles 24 de abril. 23:50 horas. El Real Madrid acaba de ganar su decimoctava Copa de S.M. El Rey en la prórroga al F.C. Barcelona (es el primer título de José Mourinho en la ‘Casa Blanca’; en realidad, el primero que al que tenía opciones desde su llegada, y además se lo quita a su máximo rival, el hegemónico Barça de Guardiola). Va a empezar la rueda de prensa del entrenador blanco, con una expectación similar a la que ha tenido el partido. El juego del Real Madrid no ha sido muy brillante, pero sí eficaz para neutralizar al rival: el equipo se olvidó del balón 120 minutos, Casillas estuvo una vez más soberbio, al igual que el arbitraje (sobre todo en el acierto del árbitro asistente anulando un gol por fuera de juego de Pedro Rodríguez) y un providencial remate de Ronaldo dejó el título en la Capital. Pero, en la cabeza de todos estaba ¿Y qué dirá esta noche Mourinho?

 

Comienza la rueda de prensa. Mourinho relata una imposible llamada a su familia, de la libertad los jugadores de celebrar y disfrutar un título que se merecen por su esfuerzo. Son ellos los verdaderos protagonistas. “…dejar a los jugadores disfrutar. Normal. Tranquilo” y “El título no es mío. El título es de todos” comenta. Habla de fútbol. De una táctica colectiva llevada hasta sus máximas consecuencias, más o menos bonita según para quién, pero indudablemente efectiva por la consecución del título. De un estudio del rival, de sus jugadores y estrategias. De los detalles del partido. Del compromiso, la actitud y la seriedad de los jugadores con la camiseta, con el club y la institución que representan.

 

Utiliza al completo el manual guardiolano. Es decir, palabras que denotan serenidad, cercanía, confianza, que el colectivo está por encima, incluso del entrenador. Ni una bronca. Nada para la prensa. Ni un comentario fuera de tono (salvo un recado a Johan Cruyff, diciendo que quiere seguir siendo un entrenador de títulos, pura marca personal). Incluso llega a comentar: “Este partido no tiene nada que ver con el próximo… Por ganar no estamos nosotros por arriba y ellos por perder no están por abajo”. Incitando a un celoso cuidado con la euforia (como comentaban Cubeiro y Gallardo en el libro de Liderazgo Guardiola). Parece que ‘Mou’ se ha convertido en el filósofo ‘Pep’.

 

 

Madrid, martes 26 de abril. 19:50 horas. Rueda de prensa de Josep Guardiola previa al primer partido de la semifinal de Champions League entre el Real Madrid y el FC Barcelona. Justo antes, su colega ha hablado directamente él hasta en cinco ocasiones, comentando que es el primer entrenador que critica a los árbitros cuando aciertan.

 

Nuevamente la sala de prensa está abarrotada. La primera pregunta va en la dirección polémica de siempre, sobre los comentarios de Mourinho. Y Guardiola, en un acto inusual, explota. Empieza tuteándo a Mourinho como ‘José’, buscando una cámara para contestarle directamente. Aunque no se le nota cómodo, parece por primera vez con el discurso perfectamente preparado (aunque habla de que no tiene asesores para eso, como sí los tiene Mourinho). Le dedica un sonado: “Le regalo su Champions particular de fuera del campo. Que la disfrute… Nosotros nos conformamos con victorias más pequeñitas con las que provocamos la admiración del Mundo… En esta sala, él es el puto jefe. El puto amo”. Termina una larga alocución diciendo: “Sólo le recuerdo que hemos estado juntos 4 años… Puede seguir leyendo a Alberto (Einstein) o seguir leyendo a los amigos de Don Florentino Pérez, la central lechera… que él decida lo que a él le plazca”. La llama estaba prendida.

 

Cuando juego contra él y cuando veo sus partidos por televisión, quiero aprender muchísimo. Fuera, pretendo aprender poco”. No habla de fútbol, ni se muestra modesto. Carga contra Mourinho. Contra la organización interna del Real Madrid (secretarios, directores generales, etc.). Contra la prensa de Madrid. Con los agravios comparativos. Por primera vez hace referencia a que en el partido juegan muchos factores “no todos estrictamente futbolísticos”.

 

Guardiola asume el manual mourinhano. Se muestra arrogante pero convencido. Un líder autoritario, pero un líder. Quita responsabilidad a sus jugadores ante el próximo partido. Mediante la rueda de prensa les muestra que él es el centro de todas las críticas, no los jugadores que acaban de perder un título. Tienen mucho que ganar y muy poco que perder. Esa es la conjura. La chispa de motivación contra el rival. Dicen que le aplaudieron a la llegada al hotel. Parece que ‘Pep’ se ha convertido en The Special One ‘Mou’.

 

 

Efectivamente, como dijo Pardeza: “Cuatro clásicos seguidos son demasiados”. Tanto, que para los dos entrenadores más mediáticos y brillantes del momento ha sido excesivo. Sobre todo, cuando los periodistas se han centrado casi en exclusiva en su enfrentamiento, por encima del juego, la alineación, la táctica… Está demostrado que en un corto periodo de tiempo, la polémica vende muchos periódicos, genera muchas visitas en las webs, aumenta la audiencia televisiva y radiofónica… Algo que con cuatro partidos entre merengues y culés en un mes no se podía desaprovechar.

 

Las ruedas de prensa son el eje fundamental de los encuentros. Ya no lo es partido en sí, que se convierte en mero trámite entre las ruedas pre- y post- partido (los verdaderos duelos). No importa el resto de actualidad política o social (todavía sigue la Guerra en Libia y se ha detectado alta radioactividad en alimentos cerca de Fukushima), y mucho menos la deportiva (¿¿no ha terminado la Liga, ni la ACB, ni el resto de deportes, verdad??). Lo que importa es que dice ‘Mou’ de ‘Pep’ y ‘Pep’ de ‘Mou’. Y si de paso, se cambian los papeles, avivando actitudes y caras hasta ahora desconocidas, pues mejor.

 

Ciertamente, los dos entrenadores comparten algo, además de talento e inteligencia, que no tienen el resto de los líderes de la política o de la empresa: la admiración y el seguimiento, sin condiciones, de los suyos. De todos los suyos. Digan lo que digan, y lo digan cómo lo digan. Desde los jugadores hasta los directivos, aficionados, periodistas, etc., incluido los políticos. Todos tienen un líder en quién confiar: ¿Tu eres de Mourinho o de Guardiola? Como titula en su libro Francisco Alcaide, “Fútbol. Fenómeno de Fenómenos”.

 

 

Madrid, miércoles, 27 de abril. 22:30. Rueda de prensa de Mourinho tras el partido de Champions League contra el FC Barcelona. No hay autocrítica. Factores externos al fútbol han desequilibrado la balanza. El Real Madrid jugará la vuelta, como víctima, con mucho que ganar y nada que perder. 22:50. Rueda de prensa de Guardiola tras este mismo partido. No entra al trapo. Está comedido y baja la euforia del entorno: “Un equipo con 9 Copas de Europa nunca tira la toalla”. El río vuelve a su cauce.

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