CAFD: Colegiación Profesional obligatoria y/o Ley de Regulación de la Profesión

Pablo Burillo Naranjo

La Comisión Nacional de la Competencia ha recomendado al Gobierno la flexibilización de las profesiones que obligan a la colegiación obligatoria para cumplir con lo previsto en la Directiva Europea de Servicios. Esta es una orden para garantizar la libertad de profesión en los países de la Unión Europea. Y sirve además como una nueva medida contra la crisis económica y para el fomento del empleo. De esta manera, es inminente la nueva Ley de Servicios Profesionales que determinará cuáles son de obligada colegiación para ejercer.
Pero, ¿Por qué CAFD debe pertenecer a este grupo de profesiones? Según mi opinión, en base a tres pilares básicos:
 – Primero, y como argumento fundamental (tal y como se exige para una profesión de colegiación obligatoria), por el interés general que supone una actividad profesional vinculada directamente con la salud de las personas.
En España, 1 de cada 3 niños padece sobrepeso. Un porcentaje que se duplica en adultos. Estos datos alarmantes se complementan con que la práctica de actividad física y deporte tampoco acaba de arrancar en la población. Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona, la tasa de práctica deportiva en nuestro país se mantiene en porcentajes del 35-45%, lejos de países centroeuropeos o nórdicos, con porcentajes superiores al 60%. Y es que distintos estudios sociológicos han confirmado que el abandono prematuro de la práctica deportiva está íntimamente ligado a la inacción de buenos profesionales deportivos.
A lo anterior se ha de sumar que los trastornos alimenticios y el excesivo culto al cuerpo serán las principales enfermedades de la sociedad del Primer Mundo durante el siglo XXI. De manera que se requiere de una práctica físico-deportiva saludable y, por supuesto, de profesionales debidamente capacitados para planificar y programar estas actividades sin riesgo.

 

 – Segundo (y unido a lo anterior), por el alto grado de intrusismo laboral que soportamos y que provocan habitualmente lesiones, dolencias, insatisfacciones y deméritos para nuestro ámbito. No se puede pretender ofrecer servicios deportivos de calidad en un sector heterogéneo, donde cualquier trabajador ejerce funciones para las que no siempre está cualificado (iniciación deportiva, rendimiento, entrenamiento saludable, etc.).
En el sector deportivo, existen distintas titulaciones oficiales (Licenciados en CAFD, Magisterio en EF, Técnicos Deportivos Superiores, Técnicos de Grado Medio), así como innumerables cursos de especialización, que no de cualificación profesional.  En ningún caso acudiríamos a que nos realizara un diagnóstico médico alguien distinto a un facultativo (por muchos cursos de especialización que tuviera), que nos diseñase una vivienda alguien distinto a un arquitecto (aunque haya trabajado muchos años en el sector de la construcción), o que nos resolviera nuestros problemas legales en un tribunal otra persona diferente a un abogado. Sin embargo en el deporte esto sí que pasa. Nos encontramos frecuentemente que el entrenamiento físico de un gimnasio lo lleva un “técnico” que ha realizado un curso sobre musculación; la formación deportiva de los niños lo llevan “monitores” sólo por el hecho de ser ex jugadores; etc., etc. Además del perjuicio que una mala práctica puede ocasionar en los ciudadanos, se une la mala imagen hacia un sector que demuestra su poca profesionalización.

– Y en tercer lugar, por el fomento de la Educación en valores. La actividad física y el deporte son potentes herramientas para la formación integral de la sociedad, adoptando modelos adecuados para la mejora de la interrelación entre las personas, la integración social, el cuidado del cuerpo, etc. Es triste comprobar cómo la tentación a las prácticas dopantes se promueve en mayor medida desde otros sectores que se acercan al deporte con fines meramente lucrativos, convenciendo a deportistas mal aconsejados. El carácter educativo-formativo de las prácticas físico-deportivas, dentro de la educación formal o no formal, precisan de una regulación de la profesión para su correcta docencia.
Afortunadamente el Consejo General de Colegios de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de España (en el que se encuentran representados todos los Colegios Oficiales autonómicos), junto con la Asamblea Nacional de Estudiantes de CAFD (ANECAFYDE), han dado un nuevo paso hacia delante en la defensa de la profesión. Hace unos días se reunieron y tuvieron a bien realizar la llamada “Declaración de Pamplona” donde se insta al Gobierno y a los grupos parlamentarios a mantener la colegiación obligatoria para nuestro sector.

No obstante, se hace preciso reclamar la urgente necesidad de una Ley que ordene y regule la Actividad Profesional de la Actividad Física y Deportiva. Esta iniciativa, promovida en sus inicios por Consejo Superior de Deportes a través de la Facultades de CAFD, lleva como Anteproyecto de Ley desde abril de 2007, sin conocer todavía qué rumbo tomará esta medida.

No se sabe qué fuerzas (lobbys o grupos de presión) tienen paralizado este proceso, que lejos de ser una restricción a la libre competencia, dignifica la actividad de los profesionales de la actividad física y del deporte. Por todo ello, creo que es nuestro deber ensalzar esta nueva Declaración, en consonancia para conseguir una sociedad más saludable y deportiva.

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