{"id":81,"date":"2016-07-08T12:30:29","date_gmt":"2016-07-08T12:30:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ucjc.edu\/jump\/?p=81"},"modified":"2016-07-08T12:34:08","modified_gmt":"2016-07-08T12:34:08","slug":"cela-el-hombre-que-quiso-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ucjc.edu\/jump\/cela-el-hombre-que-quiso-escribir\/","title":{"rendered":"Cela, el hombre que quiso escribir"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Montserrat, sans-serif\"> David Jim\u00e9nez Torres.<\/span><\/p>\n<p>Camilo Jos\u00e9 Cela (1916 \u2013 2002) naci\u00f3 en Iria Flavia, una aldea del municipio de Padr\u00f3n, en la provincia de La Coru\u00f1a. Su padre era espa\u00f1ol y su madre era de ascendencia inglesa e italiana. La familia de los Cela estaba muy unida al mundo del transporte y de los primeros ferrocarriles que se tendieron en Galicia, impulsados por compa\u00f1\u00edas brit\u00e1nicas. <\/p>\n<p>En 1925 los Cela se trasladaron a Madrid, dejando atr\u00e1s una infancia gallega que el escritor recordar\u00eda siempre como una \u00e9poca dorada. A pesar de que nunca se volver\u00eda a asentar de forma definitiva en su tierra, Cela mantendr\u00eda una vinculaci\u00f3n muy fuerte con Galicia, dedic\u00e1ndole dos novelas (Mazurca para dos muertos y Madera de boj) y asentando all\u00ed su Fundaci\u00f3n y Casa-Museo. <\/p>\n<p>El car\u00e1cter del joven Camilo no casaba bien con el sistema educativo de aquellas primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Fue expulsado de varios colegios y nunca lleg\u00f3 a terminar sus estudios superiores, en parte por la escasa adecuaci\u00f3n de la universidad de aquel entonces a sus inquietudes, y en parte tambi\u00e9n por su propia indefinici\u00f3n acerca del camino profesional que quer\u00eda seguir. <\/p>\n<p>Esto no le impidi\u00f3, sin embargo, aprovechar el vibrante clima intelectual del Madrid de finales de la dictadura primorriverista y principios de la Segunda Rep\u00fablica. El joven se familiariz\u00f3 con las corrientes intelectuales del momento y conoci\u00f3 a algunas de las voces m\u00e1s renovadoras de la cultura espa\u00f1ola. Asisti\u00f3 como oyente a las clases de literatura de Pedro Salinas en la nueva Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Madrid, y conoci\u00f3 a j\u00f3venes intelectuales y escritores como Alonso Zamora Vicente, Mar\u00eda Zambrano, Lola Franco, Miguel Hern\u00e1ndez y Max Aub. Su formaci\u00f3n se complet\u00f3 con las numerosas lecturas realizadas durante una larga convalecencia en el Sanatorio Antituberculoso de Guadarrama. <\/p>\n<p>El estallido de la Guerra Civil encontr\u00f3 a Cela en Madrid y con veinte a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos. El joven logr\u00f3 huir de la zona republicana, se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito nacional y combati\u00f3 en el mismo hasta ser herido y hospitalizado. Al terminar el conflicto, Cela volvi\u00f3 a establecerse en la capital, donde malvivi\u00f3 a base de distintos trabajos (periodista, funcionario, actor de cine\u2026) hasta que la publicaci\u00f3n de su primera novela, La familia de Pascual Duarte, le confirm\u00f3 en su vocaci\u00f3n literaria. Como escribi\u00f3 en aquel momento en su diario, \u201cse acab\u00f3 el divagar.\u201d <\/p>\n<p><strong>Una obra extensa y poli\u00e9drica<br \/>\n<\/strong><br \/>\n\u201cYo no creo en los hombres planos sino en los hombres m\u00faltiples; no tenemos una vida, tenemos una m\u00faltiple vida.\u201d As\u00ed se expresaba Cela en una entrevista en 1976; y, aunque no hablaba en primera persona, lo que expon\u00eda se aplicaba perfectamente a su trayectoria. Cela fue, ante todo, un trabajador y un inconformista, conocido en el gremio literario por su autodisciplina y por su capacidad de emprender siempre nuevas iniciativas. El resultado es una obra cuantiosa y de muy amplio espectro. <\/p>\n<p>El g\u00e9nero que con mayor maestr\u00eda cultiv\u00f3 fue la novela. Su primera obra en este g\u00e9nero, La familia de Pascual Duarte (1942), supuso una carga de profundidad en la novel\u00edstica espa\u00f1ola de posguerra. En un contexto cultural dominado por el vanguardismo exaltado de Falange y por el clasicismo de los sectores m\u00e1s tradicionalistas del r\u00e9gimen (sirvan como ejemplo Eugenio o la proclamaci\u00f3n de la primavera, de Rafael Garc\u00eda Serrano, y el Poema de la Bestia y el \u00c1ngel, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n, ambas de 1938), el austero \u201ctremendismo\u201d de Cela supon\u00eda un aut\u00e9ntico soplo de aire fresco. <\/p>\n<p>Ese primer Cela rescataba algunos elementos del peculiar realismo cultivado por su primer maestro, P\u00edo Baroja, a la vez que conectaba con el incipiente existencialismo franc\u00e9s: El extranjero, de Albert Camus, se publica el mismo a\u00f1o que Pascual Duarte. Una din\u00e1mica similar se aprecia en el retrato colectivo de Madrid que constituye La colmena (1951), considerada por muchos la mejor novela espa\u00f1ola del siglo XX. En esta obra Cela un\u00eda elementos de Baroja y de Gald\u00f3s con t\u00e9cnicas desarrolladas por las vanguardias extranjeras, como la narraci\u00f3n fragmentaria y cinematogr\u00e1fica. Esta es una de las claves que ayudan a entender el \u00e9xito internacional que tuvieron las novelas de Cela: su capacidad de fusionar los mejores elementos de la tradici\u00f3n espa\u00f1ola con las nuevas t\u00e9cnicas y las preocupaciones que se desarrollaban fuera de Espa\u00f1a. <\/p>\n<p>Tras el \u00e9xito de Pascual Duarte y de La colmena, Cela podr\u00eda haber permanecido toda su vida como el gran realista \u201cavanzado\u201d de la generaci\u00f3n de posguerra. Sin embargo, el escritor prefiri\u00f3 emprender un camino de experimentaci\u00f3n novel\u00edstica que le llevar\u00eda a publicar algunas de las obras m\u00e1s complejas y \u00fanicas de la literatura espa\u00f1ola del siglo XX. Las novelas a partir de Mrs Caldwell habla con su hijo (1953) son un buen ejemplo del laborioso experimentalismo de Cela, de su constante desaf\u00edo tanto al lector como a s\u00ed mismo. Del extenso mon\u00f3logo interior de San Camilo 1936 pod\u00eda pasar a la atomizaci\u00f3n de las \u201cm\u00f3nadas\u201d que componen Oficio de Tinieblas 5 y de ah\u00ed a la novela narrada en una sola frase de Cristo versus Arizona. La t\u00e9cnica realista la fue reservando para sus libros de viajes, de los cuales el m\u00e1s famoso y querido por sucesivas generaciones de lectores es sin duda Viaje a la Alcarria (1946). <\/p>\n<p>Siendo la novela y la literatura de viajes lo que consagr\u00f3 a Cela, su producci\u00f3n acab\u00f3 tocando todos los g\u00e9neros literarios: poes\u00eda (Pisando la dudosa luz del d\u00eda, 1938); teatro (El carro de heno, 1969); musical (Mar\u00eda Sabina, 1967); lexicograf\u00eda (dos tomos de su Diccionario secreto, editados en 1968 y 1971); y un gran n\u00famero de recopilaciones de art\u00edculos (como El camale\u00f3n soltero, 1992) y de sus famosos \u201capuntes carpetovet\u00f3nicos\u201d (como El tacat\u00e1 oxidado, 1974). Una transversalidad creadora que resulta a\u00fan m\u00e1s impresionante cuando comprobamos que Cela logr\u00f3 mantenerse fiel a una voz y a una serie de temas reconocibles a lo largo de todas sus publicaciones. <\/p>\n<p>La laboriosidad y el talento de Cela fueron, adem\u00e1s, ampliamente reconocidos. No le qued\u00f3 un solo premio por ganar: Premio de la Cr\u00edtica en 1956, Premio Nacional de Narrativa en 1984, Premio Sant Jordi de las Letras en 1986, Premio Pr\u00edncipe de Asturias de las Letras en 1987, Premio Mariano de Cavia de Periodismo en 1992, Premio Planeta en 1994 y Premio Cervantes en 1995. El galard\u00f3n m\u00e1s significativo fue, por supuesto, el Nobel de Literatura, que le fue concedido en 1989 \u201cpor la riqueza e intensidad de su prosa, que con refrenada compasi\u00f3n encarna una visi\u00f3n provocadora del desamparo de todo ser humano\u201d, seg\u00fan explicaba el fallo del jurado. Fue el primer novelista espa\u00f1ol en recibir este premio (los cuatro galardonados anteriores hab\u00edan sido poetas o dramaturgos) y sigue siendo, a d\u00eda de hoy, el \u00faltimo escritor espa\u00f1ol en haberlo obtenido. Adem\u00e1s, fue miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1957 hasta el d\u00eda de su muerte. <\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del escritor, m\u00e1s adentro de la literatura <\/p>\n<p>Las actividades de Cela se extendieron a otros \u00e1mbitos m\u00e1s all\u00e1 de la escritura. Destaca, en este sentido, su faceta de editor: en 1964 fund\u00f3 Alfaguara, que se convertir\u00eda r\u00e1pidamente en una de las editoriales m\u00e1s importantes del mundo hispanohablante. Y desde 1956 a 1979, aprovechando su decisi\u00f3n de trasladarse a Mallorca y la mayor tranquilidad que aquella isla le aportaba, cre\u00f3 e impuls\u00f3 una de las mejores revistas literarias jam\u00e1s editadas en Espa\u00f1a, Papeles de Son Armadans. <\/p>\n<p>Esta revista, adem\u00e1s de publicar a las principales firmas de aquel tiempo (en total firmaron en sus p\u00e1ginas un total de 1.070 colaboradores) y de abrirse a textos escritos en castellano, ingl\u00e9s, catal\u00e1n, gallego y eusquera, tambi\u00e9n prest\u00f3 atenci\u00f3n a otras artes como la pintura o la arquitectura. En sus p\u00e1ginas aparecieron tambi\u00e9n dibujos de artistas de la talla de Picasso o Mir\u00f3. A trav\u00e9s de Papeles y de los Coloquios de Formentor, que tambi\u00e9n impuls\u00f3, Cela convirti\u00f3 durante alg\u00fan tiempo las Islas Baleares en uno de los puntos de referencia de la geograf\u00eda literaria. <\/p>\n<p>Otro aspecto que hizo a Cela \u00fanico entre los escritores de su tiempo fue su exposici\u00f3n medi\u00e1tica. El escritor combinaba una imponente presencia f\u00edsica y una voz sumamente reconocible con un gran talento para entretener mediante an\u00e9cdotas o respuestas ingeniosas. Esto lo hac\u00eda sumamente atractivo a productores, presentadores y espectadores, quienes lo buscaban con insistencia. Sus numerosas apariciones en televisi\u00f3n y radio precedieron la concesi\u00f3n del Nobel, si bien \u00e9ste las multiplic\u00f3 exponencialmente. De esta forma, Cela se convirti\u00f3 en uno de los escasos escritores verdaderamente conocidos para el gran p\u00fablico espa\u00f1ol del siglo XX. <\/p>\n<p>En lo pol\u00edtico \u2013uno de los aspectos m\u00e1s controvertidos y, a la vez, interesantes de la trayectoria del escritor gallego\u2013, Cela fue evolucionando desde un acomodo muy sui generis dentro de las coordenadas del franquismo (en una estela similar a la del sector de Falange que transitar\u00eda hacia el aperturismo e incluso hacia la disidencia) a un conservadurismo democr\u00e1tico en las \u00faltimas d\u00e9cadas de su vida. En lo que se refiere al acomodo dentro del r\u00e9gimen, y como ya se ha mencionado, el Cela veintea\u00f1ero combati\u00f3 voluntariamente en el bando nacional durante la guerra civil y trabaj\u00f3 como censor de 1943 a 1944, revisando los contenidos de revistas menores. Igualmente, Cela mantuvo excelentes relaciones con personalidades influyentes del \u00e1mbito cultural del r\u00e9gimen como fueron Juan Aparicio y Manuel Fraga; y en al menos dos ocasiones (finales de la Guerra Civil e inicios de la Transici\u00f3n) se ofreci\u00f3 a colaborar con las autoridades para reconducir la disidencia de algunos de sus compa\u00f1eros de profesi\u00f3n. <\/p>\n<p>Sin embargo, y a pesar de todo esto, Cela tuvo encontronazos recurrentes con la censura del r\u00e9gimen, algo que en ocasiones pondr\u00eda en peligro su carrera literaria. La familia de Pascual Duarte (1942) fue secuestrada nada m\u00e1s salir de la imprenta, y La colmena (1951) tuvo varias versiones debido a las constantes trabas que pon\u00edan los censores. Los recelos de \u00e9stos tampoco eran injustificados: a los elementos contrarios a la moral cat\u00f3lica imperante que se observaban en la novela (tacos, alusiones sexuales) se a\u00f1ad\u00eda la interpretaci\u00f3n que se pod\u00eda hacer de la misma como una cr\u00edtica al estado actual del pa\u00eds. El propio Cela fomentaba aquella lectura: en el prefacio a la segunda edici\u00f3n se\u00f1alaba que la novela era \u201cun grito en el desierto\u201d. Al final, Cela se vio obligado a publicar su obra maestra en Argentina en vez de Espa\u00f1a; algo que de todas formas no evit\u00f3 su expulsi\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de Prensa en 1952. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n resultan relevantes las buenas relaciones que Cela mantuvo siempre con los intelectuales y literatos exiliados tras la guerra civil. El escritor republicano Arturo Barea escribi\u00f3 el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n inglesa de La colmena, donde explicaba que la calidad literaria de Cela le llevaba a prologar su obra \u201cwith conviction and pleasure\u201d. Y Cela ofreci\u00f3 una gran plataforma a los principales nombres del exilio para volver a publicar en Espa\u00f1a, a trav\u00e9s de la ya mencionada Papeles de Son Armadans. En las p\u00e1ginas de aquella publicaci\u00f3n colaboraron autores tan contrarios al r\u00e9gimen como Luis Cernuda, Rafael Alberti, Am\u00e9rico Castro, Mar\u00eda Zambrano o Max Aub. <\/p>\n<p>Finalmente, el Cela de las \u00faltimas d\u00e9cadas apost\u00f3 de manera constante por la democracia en Espa\u00f1a y fue nombrado senador en las primeras Cortes tras la muerte del dictador (1977 \u2013 1979). Se podr\u00eda decir, por tanto, que su actitud pol\u00edtica resulta tan compleja como lo fueron el tiempo y la sociedad en que vivi\u00f3, ocupando la amplia zona gris que existi\u00f3 durante d\u00e9cadas entre la aceptaci\u00f3n y el rechazo totales del r\u00e9gimen; y se revela de esta forma mucho m\u00e1s matizada de lo que suelen permitir los paradigmas de franquismo\/antifranquismo. <\/p>\n<p>Camilo Jos\u00e9 Cela muri\u00f3 en 2002, y la tarea de calibrar su importancia y su legado a\u00fan se encuentra plenamente en marcha. El centenario de su nacimiento sirve como oportunidad para familiarizarnos con una de las figuras m\u00e1s excepcionales del mundo cultural hispanohablante de la segunda mitad del siglo XX, al igual que para conocer mejor los movimientos, fen\u00f3menos y sucesos de los que form\u00f3 parte. Resultan ejemplares, en retrospectiva, su capacidad de trabajo, su af\u00e1n de superaci\u00f3n y su vocaci\u00f3n internacional. Ian Gibson subtitul\u00f3 su biograf\u00eda de Cela \u201cEl hombre que quiso ganar\u201d, y algo de eso hay en el escritor gallego; pero es mucho m\u00e1s fiel al personaje, y mucho m\u00e1s \u00fatil a la hora de entender su vida y su obra, verlo como el hombre que quiso escribir. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Jim\u00e9nez Torres. Camilo Jos\u00e9 Cela (1916 \u2013 2002) naci\u00f3 en Iria Flavia, una aldea del municipio de Padr\u00f3n, en la provincia de La Coru\u00f1a. Su padre era espa\u00f1ol y su madre era de ascendencia inglesa e italiana. 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