“Día Mundial del Agua”: 2.400 millones de historias positivas

Desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara el 22 de diciembre de 1992 la resolución A/RES/47/193, el Día Mundial del Agua se celebra anualmente el 22 de marzo como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

Con motivo de la celebración de este día queremos citar algunos fragmentos del artículo 2.400 millones de historias positivas de Sara Acosta publicado el 20 de marzo de 2015 en el blog de El País “Planeta Futuro”.

Algo en apariencia cotidiano, como ir al colegio, millones de niñas en el mundo solo lo pueden hacer desde hace poco más de una década. Y es gracias a la posibilidad de tener agua disponible y en buen estado, que en los países desarrollados se da por hecho. Ellas, las mujeres y los niños son los primeros que se benefician de lo que en los despachos de Naciones Unidas llaman Objetivos del Milenio, ocho metas que la ONU se fijó hace 15 años para lograr en 2015; asuntos tan básicos como erradicar la pobreza extrema, reducir la mortalidad infantil, combatir el sida o lograr la enseñanza primaria universal.
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Uno esperaría, visto el alcance de semejante tarea, lentísimos avances. Pero, en materia de agua y como sorprende Josefina Maestu, directora de la Oficina de Naciones Unidas para la Década del Agua, en Zaragoza: “Los resultados han sido increíbles, se ha dado un salto cualitativo impresionante, nadie habría pensado en lograrlo, pues se trata de acuerdos voluntarios”. Esta experta se refiere a que el 89% de la población mundial ahora tiene acceso a fuentes de agua seguras, un 24% más que en el año 2000, cuando arrancó la campaña de los Objetivos del Milenio. Detrás de estas frías cifras hay 2.400 millones de historias, tantas como las personas que desde hace algo más de dos décadas han ganado acceso al agua: niños menores de cinco años que escapan a la muerte por una simple diarrea al beber agua contaminada o mujeres que ya no tienen que caminar decenas de kilómetros hasta encontrar un pozo. Ahora bien, en esta lenta batalla contra este anacronismo, no todos están saliendo parados por igual. Hay países como China, donde la riqueza medida en términos de PIB ha crecido a un ritmo del 9,4% anual entre 2007 y 2014 —los mismos años de la Europa de la crisis—, que han avanzado mucho más rápidamente que los estados del continente africano. Para Maestu, esto “es normal. Lo que se podía hacer era más fácil porque ya hay clase media que vive en zonas urbanas, así que lo que se ha hecho es ampliar los servicios, aunque queden muchas cosas pendientes”. Paradójicamente, allí donde Pekín se ha convertido en uno de los mayores inversores mundiales, África está al 50% de los 745 millones de personas en el mundo que aún no tienen agua. En Níger, Congo y así hasta los 47 países del África subsahariana, “apenas se ha hecho ningún progreso”, como sentencia el último informe de 2014 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, los dos organismos al frente de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas.

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La vida no solo cambia por tener acceso al agua sino por lograr que llegue en buen estado. […] Como incide la experta Nathalie André desde Ginebra, sede de la OMS: “El agua, el saneamiento y la higiene deben ir juntos. En muchos países, aunque ya tengan agua y letrinas, luego no se lavan las manos y se llevan la contaminación consigo”. Este pack mortal supuso 842.000 muertes en 2012 y representa el 58% de los fallecimientos por diarrea, según el organismo.

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