Las técnicas de interrogatorio policial: Revisión bibliográfica a los ojos de una criminólogo/abogada

interrogatorio de testigos

Fdo.: Beatriz de Vicente de Castro.

Profesora del Grado en Criminología y abogada

Para llevar a cabo el siguiente análisis de textos, he tomado como referencia seis publicaciones realizadas en relación a las técnicas de interrogatorio policial, cuatro de ellas centradas exclusivamente en los distintos tipos de método policial de entrevista con sospechosos (tipos de interrogatorios y escuelas metodológicas), otra relacionada con la reciente legalización (2006) del uso de la tortura como método de interrogatorio en el marco de la lucha contra el terrorismo en Estados Unidos y una última que versa sobre las aplicaciones mercantiles de las técnicas de interrogatorio policial.

Tan peculiar compilación de textos pudiera parecer caótica, si bien la finalidad de la misma es por una parte delimitar que se entiende por interrogatorio, así como enumerar y describir las principales y más extendidas técnicas de esta labor policial, para realizar una breve reflexión final sobre la aplicación práctica de estos métodos de trabajo en el ámbito de profesiones tan dispares como los negocios o el campo judicial.

De los tres textos elegidos respecto a las principales técnicas de interrogatorio policial cabe concluir que:

1.- Podemos definir el interrogatorio policial, partiendo de la finalidad del mismo (descubrir el delito, obtener una confesión o datos incriminatorios suficientes y detener al autor), así como de la definición del término contenida en el Diccionario de la Real Academia Española y de su exclusiva aplicación a los sospechosos de haber cometido un crimen; como una serie de técnicas cognitivas y conductuales, entre las que priman diversos tipos de preguntas, dirigidas al principal investigado en una causa criminal (presunto autor o sospechoso policial), con la finalidad de esclarecer en su totalidad un delito y lograr la confesión o declaraciones incriminatorias (groseramente falsas o contrarias a los indicios existentes) y la detención del autor del mismo. Todo lo cual permite satisfacer, al menos en parte, a una de las caras menos visibles de la criminalidad, las víctimas.

El interrogatorio policial se configura así como actividad tendente a la averiguación del mayor número de datos posibles en relación con el objeto de las pesquisas y en referencia concreta al principal investigado. En palabras del profesor González Álvarez J.L. (2015) se habla de “interrogatorio” cuando se pregunta al sospechoso de haber cometido los hechos y por tanto, es de índole acusatorio, realizándose mediante el cuestionamiento sistemático de las negaciones o resistencias del posible autor. Las entrevistas, mantenidas de forma más dialogada y 2

conversacional, se utilizarán por el contrario con víctimas y testigos con la intención de optimizar su memoria y obtener mediante diversos recursos (reconstrucción contextual, complementación de datos, recuerdo invertido y cambio de perspectivas), el mayor número de datos posibles y de la mejor calidad, en relación a los hechos objetos de la investigación.

2.- Desde una perspectiva básicamente policial, Existen dos grandes escuelas en torno al método del Interrogatorio

2.1.- En el método REID, la presión psicológica se aborda sobre el sospechoso mediante la creación de ansiedad para facilitar así la confesión. El sospechoso es ayudado a confesar, por ejemplo, cuando el investigador sugiere una versión de lo que ocurrió que minimice la culpabilidad del sospechoso, la inmoralidad o su anormalidad social. Los interrogadores pueden mentir a los sospechosos, por lo general respecto a las evidencia disponibles en contra del interrogado. Al igual que la mayoría de los otros estilos de interrogatorio de Estados Unidos, el método Reid pone énfasis considerable en la capacidad de los interrogadores para leer el “lenguaje corporal” del sospechoso (Dixon 2010).

Este método de 9 pasos (confrontación positiva, desarrollo del tema, manejo de negaciones, objeciones inminentes, atención, pasividad, preguntas alternativas, detalles y declaración firmada), nació con la finalidad de realizar interrogatorios de forma eficaz y fue desarrollado por John E. Reid and Associates a través de un periodo de investigación y experiencia profesional de 50 años.

El problema que plantea este método de interrogatorio policial es que en ocasiones y dependiendo de la rudeza del interrogador, pueden conculcarse derechos procesales (a guardar silencio, a no confesarse culpable, etc.), coaccionar al interrogado y someterle a un estrés cercano a la tortura o proponer pactos y acuerdos entre investigador-investigado que nuestra marco jurídico no aprueba, como promesas de reducción de condena o de un trato benévolo por parte de la Justicia.

2.2.- El Método PEACE, acrónimo que recoge la esencia de esta técnica de entrevista/interrogatorio, (planear y preparar, explicar e involucrar, recuento, aclaración, cierre y evaluación) es especialmente empático con el entrevistado/interrogado y garantista de los derechos de los investigados, pero en ocasiones poco eficaz cuando los sospechosos son especialmente reticentes a colaborar en la investigación policial.

Con un buen entrenamiento y años de experiencia profesional creo que este método de interrogatorio, puede establecer con cierto grado de éxito si un sujeto miente o no a partir de un amplio espectro de comportamientos físicos y verbales, conscientes e inconscientes observados y analizados en su conjunto (conducta verbal, respuestas divergentes, lenguaje corporal). Además dentro de este tipo de interrogatorios se acepta utilizar la mentira y el engaño no 3

coactivos, por ej. decir que el compañero detenido ha confesado, esto no sería ilegal en nuestro país al no encuadrar dentro de la coacción ni de las promesas o acuerdos que pueden inducir a error al interrogado)

3.- Así mismo existen diversos tipos de técnicas de comunicación en búsqueda de la verdad que podrían ser aplicables al interrogatorio policial (de hecho muchas integran el método REID), como la utilización de los silencios (ante estos se tiende a hablar), la empatía con el interrogado, te comprendo (genera comodidad), minimizar las consecuencias del crimen cualquiera hubiera reaccionado igual (permiten ver la confesión como una salvación), apelar a la emociones, eres buen chico y a la espiritualidad te sentirás mejor (ayuda a que el interrogado se libere diciendo la verdad), señalar signos de mentira se te nota muy nervioso (esto aumentará la presión para decir la verdad), manifestar que conocemos la verdad tus compañeros ya han confesado, ofrecer versiones falsas para ver si el interrogado las utiliza (demostrando con ello que miente). Técnicas todas ellas que bien aplicadas pueden ser muy efectivas, siendo así mismo respetuosas de los derechos que asisten a todo investigado en nuestro país.

A los métodos analizados, tristemente he de sumar la tortura, como técnica de interrogatorio que los nuevos tiempos de convulsión social en los que vivimos han revivido y ello pese a lo dispuesto en el marco internacional sobre derechos humanos donde se prohíbe de forma contundente y rotunda el uso de la tortura. Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes esta máxima se contiene en la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 5), así como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 7), la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, el Convenio europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (artículo 3), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 5.2), la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos (artículo 5) y en la Carta Árabe de Derechos Humanos (artículo 8).

No obstante, tras los atentados del 11 de septiembre, el uso de la tortura en los interrogatorios policiales a sospechosos de terrorismo se ha institucionalizado en países occidentales como EEUU y así el 17 de octubre del año 2006 el Presidente en aquel momento, el Sr. George Bush, firmaba la Military Commissions Act, con la previa aceptación de 65 senadores (solo 34 votaron en contra) y 253 congresistas contra 168. Esta ignominiosa ley establece que “será legal la detención de una persona por tiempo indefinido y sin presentación de cargos, será legal el uso de pruebas obtenidas mediante coerción y serán legales prácticas de interrogatorio como la privación de sueño por períodos prolongados o exponer a los interrogados a bajas temperaturas” (Milena Costas Trascasas 2007).

Esta visión utilitaria del castigo y el empleo del sistema judicial como 4

único medio de prevención (obviamente el derecho penal siempre es el fracaso de la prevención), es una herencia de la escuela de la criminología clásica (S. XIX), aquella que renegaba de toda teoría etiológica del crimen y profesaba una explicación meramente situacional del mismo, el crimen es en consecuencia producto del mal uso de la propia libertad. Herencia de aquel pensamiento criminológico y social (el delincuente es un sujeto que sin condicionamiento alguno decide delinquir) es el llamado neoclasicismo que surge en la década de los 70 en el S. XX en los EEUU. Retornando con ello la idea del castigo, de la retribución de la pena y del control social, como principales y únicos medios eficaces de prevención del delito. Valga como triste ejemplo el limbo jurídico que ha supuesto la cárcel ilegal de Guantánamo (realmente un campo de torturas y confinamiento) que para vergüenza y espanto de muchos de nosotros, ha sido justificada y mantenida tras los atentados del 11/09/01, durante más de una década.

Dicho lo anterior y aun aceptando que la tortura es una técnica de interrogatorio policial que muy a mí pesar no se limita a los “países tercermundistas”, ante las técnicas expuestas y por razones obvias eliminado todo comentario respecto al uso de las torturas en interrogatorios policiales, no ya porque legalmente no son aceptados en nuestro país (el art 15 de la Constitución española garantiza el derecho a la integridad física, psíquica y moral de todo ser humano, impidiendo con ello el trato degradante en cualquiera de sus formas.), sino por lo ineficaz de la tortura como método de obtener la verdad, dado que bajo coacciones, amenazas y abusos físicos y psíquicos cualquier persona admitiría el asesinato y violación de su propia madre, con tal de que el tormento cesara; como profesional del ámbito jurídico, en mi condición de abogada, creo que lo más acertado es utilizar un método ecléctico.

Y así, el interrogatorio más eficaz en el campo jurídico (dejo toda valoración en el ámbito del interrogatorio policial a los profesionales de la investigación criminal), será aquel que mezcle, como diríamos en términos vulgares, “lo mejor de cada casa”. Muchas técnicas del método REID resultan muy útiles en una sala judicial, como la utilización de los silencios (generan la expectación de una respuesta en los acusados y tiempo para recordar detalles y hablar a los testigos), la utilización del tono de voz (dependiendo de las inflexiones utilizadas se pueden generar diversos estados anímicos según el fin perseguido, incomodidad, relax, temor, etc.), la empatía con el interrogado (crea cercanía y facilita las declaraciones), minimizar las consecuencias del crimen (genera la opción de una explicación racional de los hechos protagonizados), apelar a la emociones, (facilita que el interrogado asuma el rol de que lo mejor es actuar correctamente), señalar signos de mentira (es una de las principales técnicas del buen interrogatorio judicial, contraponer al sujeto frente a sus contradicciones y mentiras). 5

En el campo de la abogacía, existen cursos de oratoria, de convicción y asertividad y para interrogar, la propia ley de enjuiciamiento criminal establece los límites de un correcto interrogatorio. Y así en los arts 418 y 439 se regula la forma en que habrá de interrogarse a los testigos: Ningún testigo podrá ser obligado a declarar acerca de una pregunta cuya contestación pueda perjudicar material o moralmente y de una manera directa e importante, ya a la persona, ya a la fortuna de alguno de los parientes a que se refiere el artículo 416…. No se harán al testigo preguntas capciosas ni sugestivas, ni se empleará coacción, engaño, promesa ni artificio alguno para obligarle o inducirle a declarar en determinado sentido. 

Como decía un profesor mío de derecho Penal (el ilustre Muñoz Conde) un juicio se gana o se pierde con un buen o un mal interrogatorio. Es muy habitual que como la policía, los operarios jurídicos (jueces, fiscales y abogados) nos enfrentemos en sala o en los juzgados de instrucción a interrogatorios hostiles, con testigos adversos o incluso inveraces que ocultan, cuando no tuercen maliciosamente la verdad. Ni que decir tiene que lo mismo nos ocurre cuando ejercemos la acusación particular frente al imputado que además tienen derecho a no decir la verdad o cuando siendo defensa la víctima no es tal, o siéndolo aumenta deliberadamente la apariencia victimal para conseguir algún beneficio.

Quiero decir con esto que si hay un campo profesional donde se trabaja a diario con la mentira y la ocultación ese es el policial y el jurídico y en ambos un buen control y manejo de las técnicas (no coercitivas) de interrogatorio resultan de vital importancia para desarrollar nuestra labor con eficacia.

Pero no sólo en el ámbito jurídico (especialmente el penal, muy cercano al marco policial), pueden ser de utilidad las técnicas de entrevista/interrogatorio policial, estos métodos también son adaptados a otros campos profesionales como el empresarial y así he podido comprobar como en una página de autónomos y pequeñas empresas (anexo nº 6) se establecen las pautas para aplicar estas técnicas a los negocios y así se afirma que muchas técnicas policiales se utilizan desde hace tiempo en entrevistas con proveedores, en negociaciones comerciales, reuniones con empleados o selección de personal, etc.

Remarcan entre los factores de interés en el campo empresarial y de los negocios, el contacto visual y físico con el interlocutor para generar una buen entendimiento, la aclimatación inicial con una conversación fluida que permita observar el lenguaje corporal y verbal del sujeto ante una situación cómoda, extremo que permitirá detectar su lenguaje fuera de esa zona de confort, el uso de los silencios, la escucha activa, el uso de pausas (muy útiles en las negociaciones pues dan tiempo a pensar), con preguntas y sugerencias conseguir que nuestro interlocutor adopte una resolución que crea propia 6

pero en realidad haya sido inducida (conseguimos que el potro haga lo que deseamos sin que se de cuenta), en situaciones extremas conseguir que el competidor se convierta en un aliado ofreciéndole a su encrucijada (entiéndase empresarial) una salida beneficiosa.

Tras lo expuesto puedo afirmar que los métodos propios del interrogatorio policial, con el entrenamiento dogmático necesario y la práctica que da la experiencia, pueden resultar de gran utilidad, no sólo en el marco de la investigación criminal, sino en otros ámbitos profesionales tan dispares como el derecho o los negocios. Llegando incluso a plantearme, que muchas de estas técnicas son importantes herramientas que podemos utilizar para confrontar muchos de los retos que nos plantea de forma habitual la vida.

Referencias Bibliográficas:

.- Herrero Herrero César (1997). Criminología. Parte General y Especial. Editorial Díaz de Santos.

.- González Álvarez José Luis & Sotoca Plaza Andrés (2015). Entrevista de Investigación: El Interrogatorio. Publicado por la UDIMA.

.- García-Pablos de Molina Antonio (2003). Tratado de Criminología. Editorial Díaz de Santos.

.- Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París

.- Ley de Enjuiciamiento Criminal (2015).

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