La desvictimización

“La víctima se configura como el sujeto, el medio, el instrumento y el fin”

Al contrario del proceso de victimización, entendido como los mecanismos y variables por los cuales una persona llega a convertirse en víctima, así como ocasionado en la víctima, el proceso de desvictimización atiende a la recuperación global de la persona tras el hecho criminal.

Dicho proceso supone uno de los grandes retos de la Victimología actual, ya no por cuestionar las secuelas que un hecho traumático pudiera dejar en la víctima, sino por la necesidad de promover políticas asistenciales más completas a favor de la misma. Hemos de trabajar para lograr cubrir las necesidades demandadas por las víctimas de una manera integral e individualizada coherente con la diversidad del ser humano.

La Criminología y la Victimología se aúnan para establecer políticas preventivas y de protección hacia la figura de la víctima en pro de su recuperación a nivel personal y social. La desvictimización ha de abogar por la prevención de futuras victimizaciones en aquellas personas más susceptibles de sufrir determinados delitos. Investigaciones criminológicas recientes muestran que ser víctima de un delito no responde a causas azarosas y que existen datos objetivos de la especial vulnerabilidad de ciertas personas y colectivos. No existe un riesgo genérico que se distribuya de forma homogénea por lo que se requiere un estudio y una atención particular de dicha persona respecto a ése delito en concreto. Puede que la estrecha relación entre la Criminología y la Victimología tengan mucho que ver en el hecho de que, por fin, hoy la víctima esté siendo más reconocida y atendida y no se viertan, como veníamos haciendo, todos nuestros esfuerzos y recursos con exclusividad en la figura del victimario.

De la misma manera que no hay delito sin víctima, no hay víctimas sin personas. Personas con biografías rotas que cuentan con recursos propios, capaces de reconstruirse y transformarse emocional y socialmente. El proceso de desvictimización consiste en lograr que una víctima deje de serlo y que vuelva a recuperar el control sobre su propia vida. Desvictimizarse permite despojarse de la culpa, la vergüenza, la resignación, el miedo y todas aquellas creencias que nos mantienen sujetos al dolor y al sufrimiento y no nos dejan tomar consciencia de que parte la responsabilidad de construir desde hoy nuestro mañana depende de nosotros.

Por fortuna, estamos aprendiendo a adoptar una posición más cercana y empática con la víctima, despertando en la comunidad una necesidad de “querer hacer algo más”, trabajando para poner en marcha herramientas que les ayuden en su proceso reparador. Es decir, recursos que cubran de manera global las reclamaciones de las víctimas, esto es, apoyo jurídico, material, económico, social y emocional. No obstante, no debemos quedarnos únicamente en “cumplir “con dichos factores externos, tenemos que incluir esos factores individuales, hasta ahora carentes de visibilidad, que parten de dentro de la víctima para que el proceso de desvictimización sea real y efectivo.

Por lo tanto, a la defensa legal, atención sanitaria, acompañamiento, información, asesoramiento se le ha de sumar la acción con y desde la víctima. Es decir, favorecer la desvictimización, contando con la cooperación directa y activa de la propia víctima; un proceso de evolución personal, dinámico y continuo, que interrelaciona diferentes aspectos susceptibles de entrenamiento y desarrollo, entre ellos:

  • La resiliencia: Capacidad de enfrentar y transformar, constructivamente situaciones que causan sufrimiento. Habilidades como la comunicación, la capacidad de respuesta, de resolver problemas, el sentido del humor, la creatividad, aspiraciones, el optimismo, establecerse metas, etc., son cualidades que potencian nuestra resiliencia innata.
  • Autodesvictimización: Un autoconcepto negativo e imponerse “limitaciones freno”, victimiza a la persona haciéndola de alguna manera víctima de sí misma y siendo una especie de imán para situaciones victimizadoras.
  • Autoestima: Constituye una de las características por excelencia que más dañada está en las víctimas. De la autoestima va a depender como sentimos, pensamos, como nos vemos y como nos comportamos con nosotros mismos.
  • Autocontrol: Potencia la creencia de poder influir en el entorno ante las situaciones que se presenten. Aquellos individuos que han desarrollado una sensación de control sobre lo que ocurre, se enfrentarán más efectivamente a situaciones difíciles que aquellos que se consideran carentes de recursos y de habilidades de control.

    Bien, llegados a este punto es importante conocer y pautar principios que hemos de tener en cuenta a la hora de emprender procesos de desvictimización:

  • Adaptarnos a los ritmos personales en cada individual proceso de desvictimización entendiendo que cada persona necesita su tiempo para el cambio en función de sus necesidades.
  • Normalizar sus sentimientos, pensamientos y conductas.
  • Involucrar y llamar a la participación activa de la persona para que ponga en

    marcha su futuro, partiendo de los recursos personales con los que cuenta en el presente.

Haciendo acopio del tema tratado, dicho proceso como vemos, es personal e interno. Parte desde la misma víctima y pone en interacción el plano emocional y actitudinal, logrando así alcanzar su merecida reparación a través de la transformación y reconstrucción personal.

El fin último de la desvictimización, por tanto, no es sólo dotar a la persona de elementos que le ayuden a resistir de forma pasiva y a superar situaciones difíciles, sino capacitarles para recuperar el control sobre su propia vida, impidiendo estancarse en la victimización y disminuyendo esos factores de riesgo que puedan facilitar futuras situaciones victimizantes.

“Cuando hay oscuridad es mejor dar la luz, que quejarse de las tinieblas.” (Confucio)

Artículo escrito por Laura Gómez, Criminóloga

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  1. jose martin zapatero

    La reinserción del victimario aún es una quimera, ¿como acometer y con que recursos la desvictimización?.No se puede olvidar que la victima es dueña de su psique, por tanto, habrá que contemplar ese aspecto que es “motor” del cambio.

  2. Laura Gómez

    En efecto estimado José. Cómo bien dices, la víctima es dueña de su psique, siendo dicho factor determinante en su transformación, recuperación. La desvictimización requiere por un lado de recursos (externos) sociales, legislativos, terapéuticos, etc., sumados a la puesta en marcha de habilidades que activen las propias fortalezas y recursos personales de las víctimas. La víctima puede aprender, descubrir y participar de una manera totalmente activa en su propia des victimización a través de la búsqueda y creación de recursos personales e intransferibles. Por lo tanto, se debe facilitar los procesos de des victimización a todos los niveles, accediendo a todos los recursos existentes. De un lado los recursos disponibles externos a la víctima, junto con los que nacen desde dentro de ella. Puede que existan recursos estructurales, jurídicos, sociales, económicos y demás para resarcir a la víctima, pero puede que no estén optimizados como debieran y sobre todo, no estén personificados, entorpeciendo así el proceso de desvictimización (derecho,por otro lado, de toda víctima).

  3. Ana Caldas

    Que buen artículo Laura !! Los aspectos a recomiendas desarrollar van muy unidos a las bases del Coaching ! 🙂 el siglo XXI viene con muchas herramientas para el desarrollo humano !! Felicidades!!

  4. Álvaro

    Interesante artículo, sobre hasta lo que hace bien poco era la “gran olvidada” en el estudio del crimen. Muchos conceptos e ideas, de los que deberíamos concienciarnos y aprender todos. Enhorabuena, un saludo

  5. Carola

    La desvictimizacion, un tema que afortunadamente, poco a poco va teniendo mas repercusión y en el que hay mucho trabajo por delante. Un post muy interesante.

  6. Jose L

    Gran artículo

  7. Raquel

    Enhorabuena por el artículo Laura. Resulta realmente interesante ser capaz de transformar en palabras realidades que liberarían mucho sufrimiento.

  8. Carlota Gómez

    Enhorabuena por este artículo Laura y por la labor que estáis llevando a cabo. Es muy importante para las víctimas contar con tan buenos profesionales, espero que se cumplan todas las espectativas. Un abrazo!

  9. Lucía Hidalgo

    En el buen camino. Un artículo estupendo para reflexionar sobre un futuro para la víctima capaz de liberarla, en lo posible, de su sufrimiento.

  10. Margarita

    Estupendo artículo. Felicidades.

  11. Belen

    Un articulo muy interesante,muchas gracias!!

  12. Amelia Mármol

    Vivimos en una sociedad inmersa en tal nivel de actividad, que todo aquello que normalmente por ignorancia y desconocimiento se piense por la mayoría que en algún momento podría desestabilizarla se tiende a enmascararlo, a disimularlo o incluso a ignorarlo. La mayoría de las veces no es un proceso consciente por parte de aquellos que deberían por su formación, trabajo o experiencia, atender de manera ejemplar, sin dudar, con una seguridad aplastante a la víctima y todos aquellas personas que se vean afectados por su lamentable experiencia, da la sensación de ser una regla no escrita pero aprendida desde el inicio de los tiempos.
    El luchar por todo lo contrario no debería ser algo prioritario en estos tiempos en los que vivimos, donde el avance y consumo de una tecnología altamente inteligente preocupa más que todo lo que acontece a la víctima desde incluso antes de obtener tal denominación, debería ser prioridad máxima en nuestra sociedad. No hace falta un doctorado en la materia para darse cuenta de la necesidad de tal premisa, debería prevalecer la posibilidad de que todos y cada uno de nosotros en cualquier etapa de nuestra vida tuviéramos la oportunidad de poder comenzar de nuevo una recuperación completa sin la necesidad de ir recordando a cada paso de ese arduo pero necesario camino la experiencia vivida, esa que en un momento te hizo dudar de si realmente seguías siendo una persona.

  13. Rafael Hernández

    ¿Dónde puedo descargar el artículo completo?, saludos desde México.