LA TENDENCIA DEL NEARSHORING EN USA Y EUROPA

La creciente aplicación de elementos de automatización y de tecnología, incluida la robótica, en los diferentes sistemas de producción industrial, ha permitido la disminución de los costes de fabricación, mejorando las capacidades de producción, y minimizando la mano de obra directa. La actualización de los nuevos sistemas de producción requiere grandes inversiones que permiten mejorar la competitividad y adoptar una plantilla altamente cualificada que permita mejorar la eficiencia a largo plazo.

Durante las últimas décadas hemos asistido a un fuerte aumento de la deslocalización de la producción tanto para los bienes de equipo industriales, como para los productos de gran consumo. La producción y la logística offshore se han desarrollado consiguiendo cadenas de suministro altamente eficientes con unos niveles de eficiencia comercial sorprendentes, dando lugar a una super-especialización que, poco a poco, se ha ido focalizando principalmente en zonas del continente asiático, posteriormente en américa del sur y que ahora se está desarrollando en algunas zonas del continente africano. Este fenómeno ha sido provocado por la ventaja competitiva de la alta disponibilidad de materias primas y mano de obra cada vez más especializada, así como por la falta de celo en la aplicación de regulación.

Sin embargo, en los últimos años, la tendencia del offshore se está viendo amenazada por diferentes indicios sociales en las principales zonas geográficas de mayor influencia comercial. En primer lugar, los resultados de la consulta Brexit en Reino Unido, unidos a los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos han dado lugar a una incertidumbre en las operaciones de comercio mundial. La posibilidad real de un posicionamiento resiliente y más proteccionista en nuestras economías puede traducirse en la capacidad de revertir la tendencia de las últimas décadas basada en la disminución de barreras comerciales a nivel mundial.

Por otra parte, los mercados de divisas también están contribuyendo a introducir elementos de incertidumbre, como la creciente volatilidad de los tipos de cambio de divisas, estrechamente unidos al desarrollo de la estrategia social, productiva y de abastecimiento de algunos países como China o India. Sin duda, las empresas se ven afectadas por ambos factores que están jugando un papel importante en favor de la estrategia de producción basada en el nearshoring.

Unido a lo anterior, tanto Estados Unidos como la Unión Europea también se enfrentan a una severa escasez de mano de obra especializada en profesiones que desempeñan papeles críticos en operaciones de mantenimiento, infraestructuras, o sistemas de fabricación. Dentro del sector del transporte y la logística, la edad media de las personas con esas habilidades ha aumentado considerablemente, hasta el punto de que más del 30% de ellas se jubilarán en las próximas dos décadas, sin solución de continuidad por parte de las nuevas generaciones que tan solo representan niveles inferiores al 8% en países como Estados Unidos, Alemania o Reino Unido. La previsión de falta de mano de obra especializada es otro de los factores que juega un papel importante en la tendencia del nearshoring y, particularmente en mercados clave que ya están establecidos en las áreas geográficas de gran consumo.

Las respuestas posibles a estos escenarios están siendo la automatización y la robótica que se han tornado en soluciones potenciales gracias a la evolución de la tecnología hasta el punto de hacer rentables muchos de los procesos de fabricación, especialmente aquellos cuyos volúmenes de producción son elevados y que exigen productos de baja rotación. Sin duda, existe la tendencia universal que apunta a una mayor automatización con un crecimiento interanual de entre el 10% y el 15% previsto por la Federación Internacional de Robótica, al menos durante los próximos diez años.

La tendencia actual está en potenciar el desarrollo del IoT como factor clave en los hábitos de producción, interconectando los datos de todos los nodos de la cadena de suministro, cuyos elementos disponen cada vez más de sensores capaces de comunicarse entre sí, permitiendo un mayor flujo de datos que permitirá optimizar rendimientos, reducir consumos energéticos y hacer un uso más eficientes de los stocks y de las instalaciones de producción, incluyendo la disponibilidad de mano de obra especializada.

En la actualidad, los inversores evalúan los activos de producción teniendo en cuenta un modelo de financiación que debe tener en cuenta la proximidad, la mano de obra y la automatización de cada empresa. Sin embargo, depende de cada tipo de producción saber reconocer si los ciclos de la inversión necesarios van a tener periodos de retorno razonables. Hasta el momento, sectores de producción como los de automoción o electrónica son los de mayor grado de automatización, seguidos de cerca por las grandes producciones de la industria química y petroquímica, y a mayor distancia por los productores de fármacos, instrumentos de medida, bienes de equipo sanitario, industria papelera, e industria alimentaria. Aquellas industrias en las que se requieren productos personalizados serán las de menor grado de automatización.

La logística interna de los procesos de fabricación, aun cuando estos estén automatizados, requiere una mano de obra específica, ya que no es posible automatizar el 100% de los procesos de producción y distribución. Por otra parte, el consumidor es cada vez más exigente con las características de los productos, las condiciones de entrega, el servicio recibido, el precio y los tiempos de entrega. Todos estos ingredientes apuntan a que muchas empresas se estén planteando una deslocalización de la producción controlada en la que puedan equilibrarse elementos políticos, sociales, mano de obra especializada, automatización, clientes satisfechos, cadenas de suministro eficientes, rentabilidades y talento en sus organizaciones.

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