Logística y Drones: expectativas y realidad

Los UAV (vehículos aéreos no tripulados), más popularmente conocidos como drones (aunque este término se reserva para uso militar), parecen ser la solución a la distribución de última milla. Su popularidad ha crecido exponencialmente entre los usuarios de comercio electrónico. Incluso, algunas empresas de alta tecnología han propuesto sistemas de distribución radial diseñando plataformas estratégicamente situadas en las grandes ciudades o plataformas móviles que sugieren el concepto del antiguo reparto de prensa, puerta a puerta.

Las expectativas generadas por el uso de drones, desde hace ya algunos años, ha supuesto una revolución en la forma de pensamiento para las vidas cotidianas e incluso en el enfoque del uso de la tecnología en las empresas. En efecto, las posibilidades que ofrecen estos dispositivos son muy variadas. Las empresas del sector de la logística se han hecho eco de ello y las grandes multinacionales como Google, DHL, FedEx, Apple, Alibaba, Amazon o Facebook han realizado pruebas para llevar a cabo envíos mediante drones en lugares privados o en zonas de difícil acceso.

Sin embargo, un dron no deja de ser un dispositivo considerado como una aeronave (aunque no tripulado) que puede emplearse para transportar mercancías por vía aérea, que sigue siendo modo más caro de transporte en la actualidad. Inicialmente, su operación debía realizarse de forma manual desde tierra, aunque la incorporación de sistemas electrónicos de navegación ha posibilitado la programación de rutas de vuelo desde el punto de partida hasta el punto de destino.

No obstante, existen numerosas restricciones a tener en cuenta en su desarrollo como son los condicionantes económicos, las imposiciones legislativas y la regulación en materia de seguridad. Por otra parte, para poder llevar a cabo la entrega de mercancías mediante drones, es necesario resolver algunos retos, como la definición de los espacios aéreos de circulación, los lugares de aterrizaje y los sistemas de devolución para acometer la logística inversa.

Es previsible que, a corto plazo, se desarrollen sistemas de distribución mediante drones para zonas de acceso restringido, o como sistemas de transporte interno dentro de las fábricas o almacenes, tal y como ya hacen algunas compañías como Amazon, DHL o UPS, todos ellos comprometidos en potenciar el uso de las nuevas tecnologías. En realidad, esta utilidad está más en la línea de automatización (robotización) en el manejo interno de sus mercancías.

A más largo plazo, quizás en unos 10 años, resulta bastante probable pensar en los servicios “premium” de entrega a domicilio aplicada a la logística del e-commerce (entrega en 30 minutos) o a otros servicios tipo “courier”. Sin embargo, no resulta previsible que se utilicen drones de forma masiva o que lleguen a sustituir a otros medios de transporte, sino más bien que sean una forma alternativa de entrega de alto valor añadido, muy ligado a la rapidez de la entrega.

Ciertamente, el empleo de drones puede ser una alternativa real para mejorar la logística urbana, siempre y cuando pueda buscarse una solución a la regulación del espacio aéreo que ocuparían estos dispositivos y a los espacios de entrega seguros.

La Unión Europea ha emitido una directiva recientemente para regular el uso de drones. En el caso de España existe un borrador para la nueva regulación que permitirá el uso de vehículos aéreos no tripulados (UAVs) en zonas urbanas, ampliando la actual limitación de restringir el vuelo más allá de su alcance visual. La nueva legislación contempla la posibilidad de emplear estas aeronaves pilotadas por control remoto (RPA), con un peso máximo inferior a los 150 kg, regulando el régimen general aplicable en materia de matriculación y aeronavegabilidad, exceptuando las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) de hasta 25 kg en el momento de despegue, siempre y cuando se cumplan los requisitos de obtención de licencia para pilotaje.

En la actualidad, la legislación permite la realización de operaciones sobre ciudades o lugares habitados, siempre y cuando no se supere un peso máximo de 10 kg, con un alcance visual del piloto a una distancia horizontal máxima de 100m, y sin superar una altura máxima sobre el terreno de 120m. Además, existe una limitación adicional acerca del cruce con personas u otros vehículos con una distancia de seguridad de 50 metros, o de 150 metros con respecto a los edificios, así como la de mantener una distancia superior a 8 km de cualquier aeropuerto o aeródromo.

Estas limitaciones se atenúan en el caso de aeronaves con un peso inferior a los 2 kg, pudiendo emplearse distancias de hasta 500 metros en horizontal al piloto. En cuanto a la posibilidad de realizar vuelos nocturnos, estos requerirán autorización expresa por parte de AESA.

Con independencia de lo anterior, existen otras muchas aplicaciones de los drones que actualmente son una realidad. Por ejemplo, el uso de drones en la adquisición de datos de fotogrametría, posicionamiento, o incluso imágenes del espacio público es una de las aplicaciones más demandadas. En otros ámbitos, también se están utilizando drones para diagnosticar con imágenes el estado de determinadas estructuras, elementos de patrimonio, o el uso subacuático para conocer el estado del de los buques.

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  1. Dani

    Aunque me encantaría ver repartos súper rápidos con drones, a corto plazo lo veo complicado. El que los drones sobrevuelen centros urbanos con gente paseando, mientras esquivan edificios y otros aparatos voladores… No lo sé, se me antoja aún complicado cuando aquí tenemos una ley muy prohibitiva en cuanto al uso de los drones. Ojalá me equivoque, pero no parece que vaya a ser pronto.

  2. blogitl

    Muchas gracias por tu comentario, estamos completamente de acuerdo con todas tus apreciaciones. Con la normativa actual será complicado, esperemos que se desarrolle pronto ésta.

    Gracias otra vez